02 mayo 2008

Fernando Trejo

















mencionado por
Favián Rivera

menciona a
Julián Herbert
Alí Calderón
Roxana Elvridge-Thomas
Ignacio Ruiz
Luis Daniel Pulido



bio-bibliografía

Fernando Trejo (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1985). Premio Estatal de Poesía Eliseo Mellanes Castellanos. Ha publicado los libros de poesía: Circuito Amor, (Red Utopía Jitanjáfora, 2002), Raíces de un Sueño, (Viento al Hombro, 2002), Por las mujeres, hermanos, escribamos, (Viento al Hombro 2005), ¿A dónde van las palabras?, (UAEM, 2006) y Alba por los caminos (UNACH, 2006). Compilador y coautor de los volúmenes colectivos Antología Arbitraria de Poetas Jóvenes de Chiapas, (Edysis, 2005) y Porque algún día faltarán cuentos. Antología (otra) del cuento joven en Chiapas, (Ediciones de El Animal y Coneculta/Chiapas, 2007). Es becario del Programa de Estímulos para la Creación y el Desarrollo Artístico PECDA) en el área de Letras-Poesía del Coneculta-Chiapas 2008.



poética

Poemas. Nada más.



poemas

Tratado de libre muerte

No, si no se trata de esto. Debes esperar como yo espero. A la salida. A tu puerta. Esperar el trago del licor más caro del supermercado. Y aguantarse. Aguantarme las ganas de orinar para no dejar de soltar palabreríos. Porque uno no se da cuenta de cuánta carne compone su máscara la muerte. Podría ser la nuestra.

No, si te digo que no se trata de esto. Es más bien un par de crueles abismos negros rellenos de vapores sosegados. Humo del viento. Calandria sin destino o con destino a nunca. Te digo de estos pasos que siento tras de mí y de esa sombra a reojo larguísima que me muerde los pies. Podría ser “La Muerte” o “El muerte”. Yo no sé de qué vagina haya nacido y si su sexo fue creado por un Dios o lamido por un Diablo. Nunca La he visto a Él. Pero se que se llama a veces “Muerte”. Y descanso. Te digo que no sé de qué se trate esto, pero ayer Doña Ofelia me habló pidiéndome un poema filoso y puntiagudo para enterrárselo en el pecho. Sucumbe este poema antes de volverse redentor de cuerpos torpes. Agoniza al filo de la hoja. Tiembla. Se desvanece. Logra desaparecer.


Bienvenida a la avenida

Bienvenida a la avenida

Nueva

recién limpia

Curada de espanto a marrazos

a mano de obra

a último borde de cemento




Dijeron en los diarios que el símbolo de la ciudad había sido destruido. Nunca encontré el símbolo de la ciudad. Me daba pena.
De los más de mil fragmentos, al menos uno partió mi corazón. Remontado a bosque para ser hachazos, cierra eléctrica. Sangre por la ciudad maldita de mi cuerpo, ahí, entre mis venas lazadas a mi cuello, existe la cal de las flores paridas debajo de las piedras. Alimentadas por la alcantarilla principal del pueblo migratorio de las ratas, del municipio fantasma de alacranes dispersos a otros lados.
Doy bienvenida a la avenida, nueva, recién limpia.
Asesinos los hombres que construyeron mis manos, estos ojos ciegos a ver las diferencias de tus nalgas. Muerto de ser, camino entre la caspa de las nubes mismas que han cubierto mi cabeza todo el tiempo. Me espero. Me subo al sol en colectivo y logro ver, ahora sí, el símbolo de la ciudad.

5 comentarios:

Julio César Toledo dijo...

Ese, Fernando, un gusto verle ya por elecciones. Tu poesía parece ganar terreno importante en lo simbólico. A darle.

Fabián Rivera dijo...

k pedo compa, bueno verte por estos lares.

Nos vemos al ratón.

Fernando Trejo dijo...

Mi estimado Julio, gracias por el comentario. A darle como dice asté... nos vemos pronto en mi estado.

extemporáneo uno dijo...

Lees (asumo que si los mencionas los lees) algunos buenos poetas. Muy bien. Con eso y un poco de ambición. Y trabajo. Y tiempo.

Anónimo dijo...

En verdad bájenle a su lameculería bola fracasados.
Eres el mejor de todos no tú eres el mejor no tú eres elmejor y así se la pasan dan mucha gueva.