21 abril 2007

Claudia Posadas

H.G. Foto de la instalación Sociedad Anónima de Soledades,
de Dana Aerenlund.













mencionada por
Jorge Fernández Granados

menciona a
María Baranda
Mariana Bernárdez
Roxana Elvridge-Thomas
Ofelia Pérez Sepúlveda
Marianne Toussaint
Edgar Valencia
Minerva Margarita Villarreal


bio-bibliografía


CLAUDIA POSADAS, (Ciudad de México, 1970). Poeta, periodista y promotora cultural. Becaria del FONCA/CONACULTA en Jóvenes Creadores en la rama de poesía (2000-2001 y 2005-2006), y en el programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales (2002) con una investigación sobre literatura iberoamericana contemporánea, así como de la Fundación Nuevo Periodismo Latinoamericano (2002). Textos suyos han sido incluidos en los anuarios de poesía del FCE (2005 y 2006), y de Joaquín Mortiz (2006). Asimismo, ha sido antologada en RevistAtlántica de Poesía. Poesía mexicana contemporánea, Cádiz, España (2006). Compiló el libro En el rigor del vaso que la aclara el agua toma forma. Homenaje de poetas jóvenes a Gorostiza (2001, prólogo de Julio Ortega).



















Centauro, Jorge Eduardo Eielson


POÉTICA


Una matriz de tensión (o una matriz celeste, a la manera de Jorge Eduardo Eielson) podría ser la imagen de mi poética. Un tejido en constante crisis a partir de un descenso hacia un magma en busca de una ascensión. Pero un tejido consistente, que busque un equilibrio entre esas dos fuerzas: ascenso y descenso, que no se rompa o desborde en una sola dirección, es decir, un poema cuya resolución temática y estructural radique, justamente, en esa lucha de fuerzas. Un poema desbordado hacia una u otra dirección se rompe y no queda resuelto, y un fundamento en mi escritura es la trama, la estructura, la coherencia de un todo aparentemente inconexo.
Ahora bien, esta matriz no sólo debe cumplirse en el poema, sino en el todo del cual forme parte. Cada texto implica una crisis interna pero a su vez, una crisis dentro de una totalidad llamada libro. El poema es, pues, el anudamiento de un tejido mayor.
A partir de estas consideraciones infiero dos aspectos: la crisis como leit motiv del poema, y el compromiso vital con ese estado.
La búsqueda de la redención como hilo conductor de la crisis implica el viaje hacia el abismo. Lo numinoso no se manifiesta espontáneamente, antes debió cruzar por sus propios infiernos. De este modo, me interesa una poesía que esté en contacto permanente con un estado telúrico. Olga Orozco ha sido una maestra en ese aspecto. Por supuesto, no es una postura cómoda. Implica un enfrentamiento absoluto con la sombra y la luz más secretas. Implica una actitud de honestidad, el decir lo que se deba a partir de un despojamiento de toda máscara moral, de lenguaje, de razón. Significa nombrar y revivir el deseo, el dolor, la carencia. Hablar desde esa estancia. “Quiero verdades aterradoras”, dice Rafael Cadenas, mi referencia en este aspecto.
Asimismo, implica sumergirse en estados mentales bastante complejos y extremos, en un enfrentamiento, en lo cotidiano, con la sombra y el ángel, entre la razón y la extrañeza o lo caótico de las fuerzas que se han convocado.
Ahora bien, esta tensión en el poema se refleja no sólo a nivel vital o de concepción, sino a nivel temático y de lenguaje.
En mi caso hay dos fuerzas muy claras que se asedian y que buscan purificarse una en otra, asedio que da sustancia narrativa, anecdótica, temática, a mis textos. Hay una tensión entre materia y espíritu, entre el despojamiento de toda herida y deseo que debe sufrir la materia en el mundo, es decir, el proceso de templanza en el cual la redención estaría, acaso, más allá de la sangre, y el estado de materia en que debe manifestarse el espíritu para alcanzar su pureza.
Al mismo tiempo, en el momento en que la imagen referencial, el concepto, la idea, las estructuras lingüísticas, el significante no basten o no puedan expresar estas fuerzas, me interesa buscar otras soluciones. No hablo de una llamada “experimentación” per sé, o de meros e improvisados juegos verbales, sino de una bifurcación que surge cuando lo pide el poema y el lenguaje, de una necesidad absoluta como consecuencia de una crisis. Es un extremo al que se llega, después de un trayecto, y por consecuencia tiene sentido, es coherente con su camino. Se trata de la desembocadura de un proyecto verbal nutrido de la tensión.
En ese orden lo simbólico y la visión han sido fundamentales, y mi maestro en esas andaduras, Juan Eduardo Cirlot. El simbolismo y el hermetismo, el “letrismo cabalístico” con que el autor expresa “Lo Uno”, “Lo no”, han sido una solución honesta, real, acorde con los propios límites del lenguaje y nuestra concepción tridimensional del mundo y que realmente nadie ha podido trascender. Aunque en mi caso no he llegado al simbolismo puro, al despojamiento de la anécdota, del “roto relato de la emotividad ligado a un deleznable ser, polvo de traición y tristeza” al que llega Cirlot, puesto que, como dije, la circunstancia humana, anecdótica, vital, es el sustrato temático de mis textos.
Asimismo, otro abrevadero en esta ruta es la alquimia: su lenguaje, su universo, los procesos y los fines que implica. Del Opus Nigrum llegar al Opus Magnum.
También, y por último en lo referente a estos aspectos, me ha interesado buscar, aunque en mínimos y humildes atisbos, la belleza y polifonía expresiva y sonora de nuestras lenguas romances. De pronto el latín, el catalán y el portugués, o el español, a través de ciertas combinaciones semánticas, pero siempre coherentes y con un sentido, acuden a salvarme de mis trabas lingüísticas y referenciales. De hecho una aspiración que jamás cumpliré (porque carezco de los conocimientos filológicos para ello y del tiempo y las circunstancia para dedicarme a esos menesteres) es crear un verdadero lenguaje de ruptura que englobe lo más perfecto y bello de las lenguas romances. Alguien, en lengua inglesa, lo hizo ya. Tolkien (que era un experto en filología) logró crear un lenguaje perfecto para sus personajes y sus visiones. No sé si en nuestro ámbito latino alguien lo haya hecho. En todo caso, soñaría en lograr un lenguaje para esta crisis, para el espíritu, que realmente trascienda el lenguaje de esta materia en la que “somos y estamos”, y en la que busco estos respiraderos.


Poemas

LA SOMBRA



Puede crecer en ti como la mordedura de la lepra;
puede ser tu verdugo.
El inocente monstruo. El insaciable comensal de tu muerte
.
OLGA OROZCO


A Jaír, Álvaro y Alí.




Un recuerdo abisal de infancia:
el oscurecerse de la noche preludiando el miedo,
aquel deslizar hundiéndome en su limo,
el acecho del que era imposible describir sus pliegues,
sólo el temblor ante su ronda.

Larva, incubación del mundo que debe cumplirse para habitar las formas,
la razón de herida.

Al principio, en ese primer reino donde la mirada imanta, sin discernimiento,
la belleza y el daño,
era un guijarro apenas,
en proporción a las catástrofes de entonces.

En esa edad de la cual sólo quedan cicatrices,
la violencia indómita
y el pulso cuyas ráfagas eran el consumirse del tiempo,
construían, a la luz, una historia de la cual ella sigue nutriéndose
porque de noche, y en secreto,
la fue entramando a una conciencia más profunda y destructora.

Y creció como una glándula,
como una tumoración hinchada en la carencia y la hiel,
y se fortaleció en el deseo y la derrota,
en la eterna fábula del desencanto.

Y siempre fue ajena,
como una índole más allá de los umbrales vistos,
y siempre llegó, sin anunciarse, en las penumbras:
el intersticio entre un acto y su consecuencia,
el derrumbarse de objetos sin aparente vilo,
la desaparición del talismán que me evocaba el alba.

Era el ser reptando al fondo del pasillo,
el crujir bajo la casa.

Pronto se volvió una costumbre,
una ponzoña doméstica,
aunque se desplegaba a mis espaldas como un vuelo maligno.

Pero un día, en un repentino columbrar,
pude mirarla.

Era un magma,
una turbulencia mutando en múltiples rostros
hasta espesarse en un tejido que vibraba, extrañamente,
con el transcurrir de mi sangre.

Fue un instante apenas,
y tardó en volver su aparición,
aunque mientras me quemó su crepitar cuando a mi paso algún puente se quebraba,
al estrecharse aquellas ataduras que impedían el huir de un confinamiento,
en el presagio de unas lavas escindiéndome,
cimbrándome,
o en los caminos del juicio.

A veces la sentí en el sólo respirar y en el silencio,
y de noche, ya sin ocultarse,
se vertía en el sueño a manera de un infortunio
que embrollaba hasta el absurdo o la tortura los derrumbes del día,
los duelos de los cuales sólo yo conozco el nombre,
y comprendí que era ella la conspiración detrás de mis pérdidas.

Y entonces, como a quien haya traicionado el pacto invisible de la confesión,
quise aniquilarla de un certero golpe
y comencé a observarla en busca de su herida.

Así, logré imitar con exactitud sus gestos
(me detenía en un vuelco imperceptible de sus redes cuando ella notaba cierto matiz en las
palabras de los otros),
a predecir sus frases, sus razones,
a perfeccionar los anudamientos de sus cuerdas,
y llegó el momento en que, al anticiparme a sus mareas,
supe la inminencia de un exilio más
(acaso el peor, aunque no el definitivo)
a los que solía condenarme.

Y busqué refugio en otra orilla, no sin antes derruir sus trampas,
y sin embargo, en el escape, reconocí mi desandar en mis moradas rotas,
en las manos ya no estaba el talismán descubierto entre sus presas y que había logrado arrebatarle,
y nuevamente me encontré en el borde:
el camino hacia la dársena era un vacío.

Nunca en esta huída fui más allá de esa embocadura,
y cada vez una soga me asfixiaba con más fuerza.

Y un día, al llegar otra vez al límite,
me sorprendió su ondulación agitándose a mi lado,
y con asombro percibí que mi sangre acompasada a su latido
ya no me era una extrañeza.

Ahora, al saber la voluntad en la que abreva permanezco inmóvil,
porque ignoro la forma de romper la nervadura que nos une sin perder mi aliento.

Y habré de hacerlo pronto,
porque ella aguarda el ataque decisivo,
el instante donde no pueda escapar de sus augurios
y se haga en mí esa fatalidad agazapada,
el argumento de la destrucción que fui alimentando con mis venas.




GERMINAL


...se despiertan, como de sí, las formas: yo reconozco a tientas mi morada
JOSÉ ÁNGEL VALENTE




SE CONCENTRA IRIDISCENTE LA SUSTANCIA
íngrima
pureza en la plenitud de no existir,
intocada por el comienzo del tiempo,
acuática inocencia
y sin embargo su respiración o alumbramiento significan el principio
del dolor donde células de sombra han sido inoculadas.

Un grito de soles cayendo en alguna grieta de lo vasto,
un grito ahora amortajado en la memoria se detiene
aunque su eco,
su desconsuelo,
a veces turban el equilibrio de lo visible.

Se leva errática la densidad,
confusión herida por un frío nunca soportado:
encarnar a partir de esta sembradura,
invasión de los tejidos que nos ha mutado en esta materia de tristeza,
ser a partir de ese advenimiento.

El otro principio es de conciencia,
mas no la intrínseca al primer temblor,
sino el sofoco de partículas tomadas por un yugo:
estar a partir de sus formas, su lenguaje,
su lapidaria construcción de lo tangible,
su sed de lo vencido,
su natural incertidumbre.

Es en este fundamento donde hierve el magma,
donde se nerva la sombra usurpadora del rostro;
es allí donde se fertiliza el mal de odio,
es la fuente donde fluye el miedo,
y de la que brota una savia que oscurece el cuerpo en sí oscurecido.

Podrían haber otras palabras
pensamientos mas allá del plasma
y la conciencia terminal:
otra debió ser la simiente,
una linfa consubstancial al Padre y Madre.

Pero el gran silencio pesa,
como pesa nuestro derrame caótico en el mundo,
y finalmente estalla el daño en nuestra médula expansivo
oleaje que va paralizando una por una
o de repente cada vértebra,
intención,
y darse cuenta de las devastaciones sin que podamos oponernos:
la resistencia gutural y última se congela en rictus,
en una carne extraña, inmóvil, ajena a lo nombrado.

Ser destruyéndose en esta mórula de podredumbre
otorgada como un signo;
estar sobreviviendo al relámpago que no pedimos
y por el cual soportamos la adherencia.

Ser y estar como una índole que al final es consanguínea,
cómo liberarnos de su doble filo,
por qué debemos aceptar nuestra derrota
y ser ahogados por el mundo.

Dónde hallar la transparencia en esta acumulación de carne y huesos,
en sus órdenes infinitesimales que obedecen a leyes ajenas a lo eterno
como pequeñas y mortíferas maquinas de precipicio.

¿El fin es un comienzo de la luz,
si acaso hay una luz aprisionada?

¿Cómo liberarla?
¿Deberíamos asumirnos,
finalmente,
como un tributo en la pátina del tiempo?

¿La gracia estará en retornar,
siendo otra sangre,
purificados en el duelo del mundo y la materia,
a esa quietud inmaculada
mácula de donde surge la Visión?

Permanecer, entonces,
tomados por un misterio vulnerándonos,
como una vela traspasada por un fuego que devora su corazón.




LAPIS AUREA



A Jorge Eduardo Eielson



Opus nigrum la ciudad de piedra el lento limo de la furia la
acumulación de la intemperie
nigredo


La roca hierve en esta lava donde lo acordado se dispersa en rojo fuego
rojo estrella

gigante roja

la almenara
su triste combustión de magma oculto magma indómito rubledo en su derrotada manifestación los electrones giran giran alrededor de un corazón incandescente la vorágine sublimar o fusionar el odio hasta levarse las almenas almenadas las murallas y el corazón estalle supernova el miedo y nazca el alba
albedo

una lámpara en vigilia es nunca más la ausencia
apagar su luz para guardar la memoria secreta de la luz sean la gema y la heredad la gemación largamente meditada renacer es existir fuera de esta carne atravesando la niebla el velo y la materia


la materia su dolor su podredumbre su razón que no subsiste más allá Señor de lo invisible en tus moradas Domine donde no existe pensamiento ni luz ni oscuridad acaso otra forma de otra sangre sucesiva y simultánea en tus templos Domine mas allá de estas cárceles esféricas cubiertas por sudarios de poder donde heridos somos desde el plasma hasta morir desechos por el cáncer de este mundo todos muertos todos desde lo Uno hasta la nada más allá Señor de la constelación primera más allá

Credo, Domine, sed adjuva incredulitatem meam
Spero, Domine, sed vide afflictionem meam
Amo te Domine, sed dilata cor meum
*

Dame el átomo atanor donde nazca otra sustancia y otras sean las células de nuestro nombre invisibles y fosfóricas aguas infinitas y lustrales santo Arcanum del que brota la conciencia que nos es debida santo Grial donde surge al fin la Advocación bajo la cual nos resguardamos bendito Azoth donde la rosa que es un Ser de Estrella y Ser un astro y emanar-permanecer como los astros uncidos en su propia aura todos entramados todos



LA MATRIZ CELESTE


Adoratio amada servitud En el corazón tan alto pulsa el oro un pulsar lumínico el Castillo donde spira el orden constelado la ingravidez de las palabras el sentido del espíritu la muerte de las máscaras la Resurrección en la Torre de Homenaje


Opus magnum la Ciudad dorada el lento limo de la gracia ninguna acumulación de la intemperie bautismada en el dolor acrisolado en Cristo el crisma de la fe decristaliza la cristálida





H.G. Foto de la instalación Sociedad Anónima de Soledades,
de Dana Aerenlund.

24 comentarios:

Rodrigo Castillo dijo...

Claudia, nuevamente agradezco el envío de tu trabajo. Y esta manera de ponerte a parir chayotes me ha hecho un verdugo, lo siento¡¡¡, date una vuelta por tierra adentro estos días, un abrazo.

desde la guarida secreta dijo...

En un momento en que, como lector de poesía, encontraba más penumbra que ocaso en los trabajos de las nuevas generaciones, aparecen estos poemas de Claudia Posadas.

Su fuerza verbal, la novedad de la mirada que canta a través de una artista verdadera, me producen una emoción que quizá sólo compartan conmigo quienes no han olvidado el profundo carácter implicado en la búsqueda de la poesía misma. En la poesía de Claudia Posadas no hay solemnidad: habitan la seriedad y la inteligencia.

Muchos nuevos poetas, que usualmente ignoran lo que es un poema y rellenan páginas con prosa escalonada (mala prosa, además), apuestan a una clase de poética bromista e insolente, demasiado torpe; ingenua, pero nada cándida.

Claudia Posadas es una de esas raras poetas capaces de hacer visibles los rumores secretos del espíritu.

Que otros se encarguen de buscar las fallas o los aciertos técnicos de esta poesía. Con estas breves líneas yo he querido celebrar a una poeta y a una poesía que ya se lanzan enteras a la oscura corriente de la vida.

desde la guarida secreta dijo...

En un momento en que, como lector de poesía, encontraba más penumbra que ocaso en los trabajos de las nuevas generaciones, aparecen estos poemas de Claudia Posadas.

Su fuerza verbal, la novedad de la mirada que canta a través de una artista verdadera, me producen una emoción que quizá sólo compartan conmigo quienes no han olvidado el profundo carácter implicado en la búsqueda de la poesía misma. En la poesía de Claudia Posadas no hay solemnidad: habitan la seriedad y la inteligencia.

Muchos nuevos poetas, que usualmente ignoran lo que es un poema y rellenan páginas con prosa escalonada (mala prosa, además), apuestan a una clase de poética bromista e insolente, demasiado torpe; ingenua, pero nada cándida.

Claudia Posadas es una de esas raras poetas capaces de hacer visibles los rumores secretos del espíritu.

Que otros se encarguen de buscar las fallas o los aciertos técnicos de esta poesía. Con estas breves líneas yo he querido celebrar a una poeta y a una poesía que ya se lanzan enteras a la oscura corriente de la vida.

Christian Traverso dijo...

Hola. Estoy en 8 semestre e ciencias humanas de la ibero. Soy de León, gto, y hago un estudio sobre poesía joven.
Me inquietan varias cosas:
1) los poetas se leen entre sí?
2) Ahonden en el asunto de los grupos literarios, es decir, qué grupos hay, quiénes los componen, defienden estéticas o intereses?
3) qué estéticas?
4) cuáles intereses?
5) ustedes, poetas, se consideran buenos? Por ejemplo herbert que tanto escribe aquí, o nohaypoema.
6) (la más importante) cómo es la poesía mexicana?
7) cómo se acercan críticamente a ella? desde el sentido común o desde cuál perspectiva?

ojalá me ayuden.

Christian Traverso dijo...

Me interesa mucho lo de los grupos. Quiénes hacen grupo o están cercanos? qué estética defienden? quiénes son sus protectores? Cuáles son sus trincheras o fortalezas.
Por qué se llevan mal?
Qué poetas con mejores?

Claudia Posadas dijo...

Estimado Cosme:

Agradezco profundamente tu comentario y tu generosidad. Estamos en contacto.

Claudia Posadas dijo...

Cosme querido:

Te agradezco profundamente tu coimentario. Estamos en contacto.

francisco leyva dijo...

Christian: El foro de discusión está en otra parte. Esta entrada es sobre la poesía de Claudia Posadas, en cuya escritura encuentro la búsqueda de lo divino y lo sagrado, con herramientas retóricas definidas. Hacía mucho que no leía esa búsqueda de lo sagrado por medio de la poesía contemporánea. Afortunadamente no todo es Poesía para llevar.
Felicidades Claudia

Anónimo dijo...

Quando magistra hic fúit?!
Bene vertat, quod agis; faveat Deus tuis conatibus: aeterna est lingua poematis!
Salve magnum, magistra Claudia Posadas.
(Quod factum negare póteris? Nemo...) atte: H. B.

Claudia Posadas dijo...

Estimado Francisco Leyva:

Mucho agradezco el tiempo y la generosidad para escribir un comentario acerca de mi trabajo. Me son muy preciadas tus palabras y ojalá tenga yo la oportunidad de corresponderlas.
Mi mail es cposadas@avantel.net

Un saludo

Claudia Posadas dijo...

Estimado Francisco Leyva:

Mucho agradezco el tiempo y la generosidad para escribir un comentario acerca de mi trabajo. Me son muy preciadas tus palabras y ojalá tenga yo la oportunidad de corresponderlas.
Mi mail es cposadas@avantel.net

Un saludo

Claudia Posadas dijo...

Anónimo HB

Muchas gracias por tu comentario, me es muy importante y lo tomo en cuenta. Gracias, además, por escribirlo como tal. Una servidora tomó las frases en latín d eun original, espero no haber cometido errores.

Saludos, mi mail es cposadas@avantel.net

Claudia Posadas dijo...

Anónimo HB

Muchas gracias por tu comentario, me es muy importante y lo tomo en cuenta. Gracias, además, por escribirlo como tal. Una servidora tomó las frases en latín d eun original, espero no haber cometido errores.

Saludos, mi mail es cposadas@avantel.net

Claudia Posadas dijo...

Christian:

Disculpa por escribirte con tanto retraso. En efecto, el Foro de discusión es lo hallarás en este blog, en la entrada corresponsiente, y considerto que responde sobremanera a tus cuestionamientos.
Hay un numero sobre poesía mexicana interesante e ilustrativo editado por la revista Tierra Adentro, creo que fue en abril o algo así. Puedes buscarlo o pedírselo al encargado del blog, Rodrigo Castillo.
Saludos

Claudia Posadas dijo...

Christian:

Disculpa por escribirte con tanto retraso. En efecto, el Foro de discusión es lo hallarás en este blog, en la entrada corresponsiente, y considerto que responde sobremanera a tus cuestionamientos.
Hay un numero sobre poesía mexicana interesante e ilustrativo editado por la revista Tierra Adentro, creo que fue en abril o algo así. Puedes buscarlo o pedírselo al encargado del blog, Rodrigo Castillo.
Saludos

Claudia Posadas dijo...

Christian:

Disculpa por escribirte con tanto retraso. En efecto, el Foro de discusión es lo hallarás en este blog, en la entrada corresponsiente, y considerto que responde sobremanera a tus cuestionamientos.
Hay un numero sobre poesía mexicana interesante e ilustrativo editado por la revista Tierra Adentro, creo que fue en abril o algo así. Puedes buscarlo o pedírselo al encargado del blog, Rodrigo Castillo.
Saludos

Anónimo dijo...

"Número" lleva tilde... Me gusta mucho tu poesía, sólo ese detalle, sorry... Saludos

Ángela Duvens

Anónimo dijo...

Sí, Claudia, muchas gracias, estamos en eso.
Vi tu programa y está extraordinario.
Mucha suerte y un abrazo grande!!!!

Alí.

Anónimo dijo...

la poesía de antes era mejor, era la fotografía de unas visceras latiendo que te conmovían, la poesía jóven lo único que busca tal vez sea confundir, por provenir justamente de mentes confundidas.

Anónimo dijo...

JDaniel Es conmovedor entrar al Sanctum Regnum de la poesía, entre tanta poesía mediocre. Uno se siente trasponiendo la entrada a un templo, dejando atrás columnas, y necesita por un momento sentarse en una piedra, aunque más no sea, para respirar la magia que habita este profundo lugar que son tus poemas. Saludo a quién mora en tí.

Anónimo dijo...

Hola Daniel, qué tal. Desde hace algún tiempo vi tu comentario, fui a tu página de twitter, y conocí un poc más acerca de tu trabajo. Por supuesto que mi intención fue contestarte. Sin embargo, por alguna misteriosa razón, tu entrada se borró y yo no retuve tus datos, hasta estuve a punto de escribirle al animador de este sirio, a quien envío un cordial salsudo, por cierto, para preguntarle si él podría hacer algo para recuperar tu comentario.
Veo que de nuevo aparece tu entrada, y de inmediato te contesto, no sea la de malas.
Bueno, es sólo para agradecerte tus palabras, cun una salutación árabe donde, con tu mano derecha, y haciendo una leve inclinación, te tocas el corazón, luego los labios, y luego la frente, para de inmediato brindar tu mano en forma de saludo, a la persona en cuestión, que en este caso eres tu.
Gracias, y por favor mándanos los enlaces a tus páginas web, para que peuda recuperar la memoria de tu trabajo.

Claudia Posadas

nacha_donoso dijo...

Estudio diseño grafico, y elegi el barrio concha y toro para un concurso de diseño a nivel nacional. Quería saber si tienes algún poema hecho para el barrio concha y toro describiendo lo hermoso que es, o algo parecido y si te gustaria que te pusiera en mi trabajo.
si llego a ganar el concurso es publicado!

Anónimo dijo...

Hola, mi querida amiga diseñadora, Nacha Donoso, supongo que chilena, por el apellido, y por el barrio al que aludes. Si bien, ese barrio me fascinó y no lo olviso, para mi desgracia no tengo un poema del mismo. Qué más quisiera yo que hablar de todos los rincones de Santiago de Chile, y del Sur de ty bello país que me fue dado conocer!

Te mando un abrazo desde estas latitudes, con mi cariño y agradecimiento por tu comentario

Claudia Posadas

José Landa dijo...

De acuerdo contigo, Cosme. Saludos a los dos, Pepe.